Historia de Bruselas

Palacio de Justicia, interior

A finales del siglo X, el territorio belga estaba dividido en dos mitades. La mitad del sur pertenecía al Emperador del Sacro Imperio Germánico mientras que la del norte estaba bajo el dominio del Rey de Francia. Los orígenes de la ciudad de Bruselas se remontan al año 695, cuando el entonces Obispo de Cambrai edificó en una de las islas del río Sena, una capilla dedicada a San Miguel Arcángel.

El emperador Otón III, para vigilar las fronteras con el condado de Flandes, encarga al duque Carlos de Lorena edificar una fortaleza en la isla de Saint-Géry, junto a la capilla de San Miguel. La fortaleza se termina en el año 979 y recibe el nombre de “Capilla del Pantano” o Bruocsela (bruoc por pantano y sela por capilla). Pero, quizá debido a las malas condiciones del terreno o a su difícil acceso, este asentamiento fue abandonado un siglo después, y trasladado hasta una zona más accesible en la vecina colina de Coudenberg, donde se erigió un nuevo castillo.

Entre los años 1000 y 1150, el creciente tráfico de comerciantes por la zona y la navegabilidad del Sena pronto propiciaron la construcción de un pequeño puerto junto a la fortaleza. Después su plaza se fue convirtiendo en un bullicioso mercado, llamado Nedermerct, la semilla de la actual Grand Place. Durante este periodo se construyó la Iglesia de San Miguel (posteriormente también de Santa Gúdula) sobre los cimientos de una antigua iglesia carolingia.

Con un núcleo urbano en plena expansión, dotada de puerto propio, iglesia y un nuevo castillo, la ciudad no tarda en rodearse de una muralla de forma pentagonal (de 4 kilómetros de largo, con 7 puertas y 50 torres), que se construye durante el siglo XII y de la que aun podemos ver algunas partes. La rápida expansión de la ciudad requiere pronto de la construcción de una segunda muralla a finales del siglo XIV.

En el año 1229, la Bruselas obtiene la Carta Magna de manos del Duque de Brabante, a partir de este momento, se comienza la creación de las instituciones públicas. Poco después, en 1430, Felipe el Bueno le da a Buselas el status de Capital del Imperio. Durante los siglos XVII y XVIII, comienza la especialización y diversificación de los comercios de la zona, y la mayoría de ellos quedan establecidos en la Grand Place mientras que los más selectos lo hacen junto a la primera muralla.

A finales del siglo XVII, durante las contiendas de Luis IV contra España, Bruselas es bombardeada por los franceses. Las bombas arrasan o dejan casi arruinadas a cerca de 4000 viviendas y destruyen la Grand Place, que sería reconstruida a lo largo de 3 años.

Pero la ciudad ve su mejor momento en 1830, con la coronación de Leopoldo I y la proclamación de Bélgica como nación independiente y de Bruselas como su capital, tras siglos de colonizaciones y cambios de poder a manos de naciones extranjeras. Cuatro años más tarde se funda la Universidad Libre de Bruselas y se comienza también el fomento del francés como lengua común, idioma que hasta el momento había sido exclusivo de las clases gobernantes.

En 1958, el mismo año en que se celebraba la Feria Mundial y se construía el emblemático Atomium, Bruselas es declarada Capital de la Unión Europea, y en 1976 también pasa a dar cobijo a la sede de la OTAN.

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