La Grand Place, el corazón de Bruselas

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Si vamos a visitar la capital de Bélgica, el punto de partida de la mayoría de rutas turísticas que se pueden hacer en Bruselas tienen como punto de partida la Grand Place. Y no es sólo por estar en el mismo centro del casco antiguo, sino que en este mismo suelo estuvo el antiguo mercado que trajo la prosperidad al pequeño asentamiento que terminaría por convertirse en la capital de Europa.

La construcción de la Grand Place comienza en el siglo XV con algunos puestos en los que los mercaderes y los representantes de los gremios vendían e intercambiaban sus mercancías, pero poco después se estableció aquí el ayuntamiento para poder regular de alguna manera el cada vez más creciente tráfico comercial de la zona.

Pero no todo han sido buenos tiempos para la Grand Place, a finales del siglo XVII quedó devastada tras un bombardeo efectuado por las tropas de artillería francesas, a las órdenes de Luis XIV. Afortunadamente, la plaza fue reconstruida poco después y las obras duraron poco más de tres años.

A día de hoy, tanto la plaza como los edificios circundantes están considerados como Patrimonio de la Humanidad, siendo todo el conjunto una impresionante muestra de varios estilos arquitectónicos sobre los que destacan el barroco y el gótico.

La plaza se encuentra rodeada por numerosos restaurantes y tiendas, también se encuentran aquí las antiguas sedes gremiales y el Palacio de los Duques de Brabante, que ocupa la friolera de siete edificios, construidos en estilo neoclásico.

El impresionante Ayuntamiento de Bruselas, al sur de la plaza, fue construido durante la primera mitad del siglo XV (entre 1402 y 1449), y su campanario se eleva 96 metros. En el interior del mismo, podemos revivir la historia de Bruselas a través de una colección de tapices que se exponen en la Sala del Consejo.

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Ayuntamiento de Bruselas

El Museo de la Ciudad se encuentra ubicado frente al Ayuntamiento, en un edificio gótico profusamente decorado de principios del siglo XVI. A modo de curiosidad, hay que decir que en este museo hay una colección de más de 600 trajes (entre exclusivos y trajes típicos de diversos países) confeccionados para el más famoso de los niños belgas, el Manneken Pis.

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