El Palacio de Justicia de Bruselas

Palacio de justicia Bruselas

Dentro del abundante patrimonio arquitectónico que podemos ver en Bruselas, hay un edificio que destaca sobre los demás por su grandiosidad, el Palacio de Justicia de Bruselas. Desde su construcción hace ya más de un siglo, ha sido el hogar del poder judicial de Bélgica y también una metáfora de la importancia de la justicia, la cual sólo entenderemos al pasear por su interior entre enormes columnas, solemnes estatuas y escaleras labradas en piedra y mármol.

El Palacio de Justicia se encuentra en la parte alta de la ciudad, frente a la Plaza Poelaert, la cual lleva el nombre del arquitecto encargado de diseñar este sobrecogedor monumento, el cual tiene el honor de ser el mayor edificio de toda Europa dedicado a la administración de la justicia, además de un edificio único en su estilo. El edificio está construido sobre un terreno de 26000 metros cuadrados y la cúpula que corona el palacio alcanza nada menos que los 104 metros de altura.

El Palacio de Justicia de Bruselas, diseñado por Joseph Poelaert,  se comenzó a construir en el año 1886, aunque como es comprensible, las obras se alargaron la friolera de 17 años dando como resultado que su creador, , que murió en 1879, no pudiese ver finalizada su obra. Para poder erigir el palacio, primero se tuvieron que expropiar cerca de 3000 hogares para luego demolerlos y construir encima y se necesitaron más de 2000 trabajadores para poder completar la obra.

Palacio de justicia interior

Durante la retirada de las tropas alemanas en la II Guerra Mundial, la parte central del palacio fue incendiada, lo que provocó un derrumbamiento de la cúpula original. La que se reconstruyó poco tiempo después se hizo sin seguir el diseño de la primera, y utilizando materiales más ligeros para evitar riesgos en el futuro.

Cuando se pasea por su interior se tiene la impresión de empequeñecer y este detalle se tuvo en cuenta a la hora de construir el palacio, ya que nos recuerda en todo momento la grandeza y la autoridad que la justicia ejerce sobre nosotros. Desde que cruzamos el pórtico de entrada y accedemos al vestíbulo, seremos recibidos por estatuas de corte clásico en actitud reflexiva y un detalle impresionante, el techo se encuentra a 100 metros de altura sobre nuestras cabezas, todo ello crea un ambiente solemne y un también un poco opresivo.

Para visitar el palacio no hace falta pagar ninguna entrada, ya que es de acceso libre, pero por supuesto no podremos acceder a las dependencias reservadas al personal del palacio. Hay que recordar que además de un monumento histórico de Bruselas, también es un lugar de trabajo, por lo que es aconsejable la discreción.

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