Manneken Pis y Jeanneke, la pareja más famosa de Bruselas

manneken pis

Resulta curioso que uno de los más emblemáticos monumentos que podemos ver en Bruselas y en toda Bélgica mida sólo 61 centímetros de altura, nos referimos al archiconocido Manneken Pis.

Las primeras referencias escritas que tenemos sobre este pequeño incontinente provienen de un texto de la Catedral de Santa Gúdula del siglo XIV,  donde se habla de una pequeña fuente situada entre las calles de l´Etuve y du Chêne, a la que se le daba el nombre de “pequeño Julián” o Julianekensborre. Su actual denominación, Manneken Pis, nació un siglo más tarde, como nos cuenta la historia plasmada en los archivos de la ciudad. La estatua que podemos contemplar en la actualidad data del año 1619 y fue construida por el escultor Jerôme Duquesnoy.

Durante los ataques franceses, en agosto de 1695, la estatua es puesta a buen recaudo aunque volvería a ocupar su lugar apenas una semana después. El Manneken Pis tuvo como base una columna de piedra hasta 1770, año en que ésta fue sustituida por su actual nicho en roa azul.

El primero de mayo de 1698, el mismísimo príncipe Maximiliano de Baviera obsequia al pequeño Julián con sus primer traje, confeccionado en azul, iniciando así una tradición que se extiende hasta nuestros días. Aunque parezca increíble (más que nada porque siempre lo vemos desnudo) la estatua posee la friolera de 800 trajes, uno de ellos regalado por el rey Luis XV de Frrancia, los cuales pueden ser contemplados en el Museo de la Ciudad de Bruselas (Grand Place). Entre los más extravagantes hay incluso trajes de torero o un disfraz de Elvis.

Tristemente, el Manneken Pis no ha salido indemne en cuanto a actos de vandalismo se refiere, desde su robo por parte de los ingleses en 1745 o de los franceses en 1747, se decidió que sería puesto a buen recaudo en la Casa del Rey (Grand Place). La que contemplamos hoy en día en la calle l´Etuve es una copia realizada en 1965.

La leyenda también ha envuelto a la estatuilla, en forma de historias que narran las heroicidades del pequeño Julián, como la que cuenta que apagó un incendio con su “chorro”, salvando así la ciudad o la que relata como el pequeño hijo de un noble bruselense decidió orinar en la pared de la casa de una hechicera, que lo maldijo convirtiéndolo para siempre en estatua.

Algunos de los títulos que ostenta esta pequeños escultura son los de Ciudadano más antiguo de Bruselas,  Primer Embajador del Patrimonio Cultural de Bruselas  o el de Caballero de la Orden de San Luis.

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